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4 de julio de 2011

Uno más de zombies.

Hace una semana, soñé que estaba en alguna calle cualquiera, frente a un puesto de quesadillas o algo así; yo le decía a la señora vendedora que me diera un taco de salsa verde, me cuestionaba y me preguntaba que para qué quería un taco de salsa verde, yo le decía que tenía un torneo y la salsa me iba a dar energías y no sé qué más.
La señora me veía raro y me daba mi taco de salsa verde, le pagaba, pero de todas formas no me lo comía.

Me subía a un edificio medio abandonado que estaba junto al súper puesto de quesadillas; un edificio gris, oscuro, lleno de polvo y telarañas.
Entraba a un cuarto y veía a 6 desconocidos. Empezaba a platicar con ellos como si nada, y me decían que se dedicaban a matar zombies.
Fucking great! Matar zombies, lo que siempre había querido. Me anexaba y me quedaba con ellos.

Aproximadamente 30 minutos después, entraba un zombie por la puerta, primero alguien lo golpeaba con una pala, y ya que se había caído, yo lo mataba con un compás, enterrándolo en su cabeza. Sí, un compás.
Qué badass soy, ¿no?
Pero el buen zombie, había logrado morder a uno de nuestros súper compañeros rudos, así que de inmediato se convertía en zombie.
Hacíamos lo mismo; lo golpeábamos, yo le enterraba el compás en la frente, pero no se moría. Le enterramos navajas, cuchillos, más compases, y no, no se moría. Entonces decidimos voltearlo y abrirle la nuca para cortar su cervical y que por fin se muriera, pero mientras abríamos su nuca (con nuestros rudos compases) llegaba un señor viejo con una gabardina larga, y nos decía que al haber tenido contacto con la sangre del zombie, automáticamente estábamos contagiados.
Sí, por alguna razón ya no era necesario que nos mordieran, habían evolucionado o algo así. Así que nos suicidábamos todos.

Pero como en un videojuego de Mario Bros, o algo así, yo volvía...en forma de fichas. No, la verdad no. Volvía siendo una tipa rubia alta y delgada.
Entraba al cuarto en el que estábamos todos nosotros, muertos, y caminaba hacia la ventana. Para ese entonces, yo ya sabía que estaba soñando, entonces decidía aventarme por la ventana, pero cuando intentaba salir, resultaba que no cabía por ahí. Llegaban dos personas más; un hombre de cabello gris, y una mujer joven que empujaba un refrigerador. Yo lo abría, y encontraba ropa e intestinos. Nada de esto me sorprendía, porque al parecer era bastante normal.

Y entonces desperté.

21 de marzo de 2011

Sobre cómo el cartón me deprime y tengo un caballo.

Hace rato estaba terminando un trabajo de Educación para la Salud, cuando por razones estúpidas entré a Facebook. Stalkeando gente y viendo comentarios, recordé que tenía que buscar una caja de cartón, recortarla en 3 partes de 30x30 y unir las partes para formar un solo pedazo y tener que practicar con eso mi pseudorompimiento de tablas.

Como sabía que se me iba a olvidar después, fui en ese momento al cuarto de basura y cosas inútiles a buscar cartón. Me encontré con mis organizados y coloridos cuadernos de secundaria, llenos de apuntes ilustrados, palomitas y caritas felices, además de uno que otro chiste local plasmado en hojas cuadriculadas con el logo de mi secundaria en color azul.


Recordé lo rosa que era y lo obsesionada que estaba con un chico que nunca me hizo caso. Recordé lo poco que estudiaba y lo buenas calificaciones que tenía. Recordé que en ese entonces quería estudiar veterinaria o medicina. Recordé que me podía levantar a las 6:30 de la mañana y llegar temprano a la escuela. Recordé que mi escuela no estaba a una hora de mi casa. Recordé que pesaba 48 kilos sin esfuerzo. Recordé que nunca me daba sueño a media clase. Recordé que nada me importaba. Recordé que realmente no tenía nada de qué preocuparme.


Entonces me di cuenta de que realmente no sé qué diablos va a ser de mí ni qué voy a hacer de mi vida.
Antes estaba segura de que quería medicina, y ahora no sé si quiero Ingeniería cibernética, psicología, algún tipo de diseño, asesina de zombies...
Y pensé más y me di cuenta de que en serio, en serio, en serio no me apasiona absolutamente nada. Y veo cómo todos mis amigos tienen al menos una pequeña idea de lo que quieren, o al menos un un área específica, y yo...yo no sé dónde diablos estoy y me estreso.


Y me perturba la idea de ver cómo todos avanzan, saben quiénes son y saben lo que quieren y yo sigo aquí. Y me perturba la idea de que mi mejor amigo eventualmente me va a dejar de hablar. Y me perturba la idea de que todos mis amigos de preparatoria eventualmente me van a dejar de hablar, así como pasó con los de secundaria, y no pasará de un "Hola, ¿Cómo estás? A ver cuándo nos vemos." y de cómo nuestras risas estúpidas que tenemos diario, después ya no van a estar porque todos vamos a estar en un lugar diferente, teniendo risas diarias con alguien más. Y me perturba la idea de que todos cambian y de cómo yo cambio pero no sé cómo cambio, de que no sé quién soy y de nuevo, tampoco sé a dónde voy. Y también me perturba que me siento más inútil cada vez, y mi memoria funciona cada vez peor. Y me perturba que siempre sé sentirme estúpida cuando estoy con Él, y cuando no también. Y me perturba ser tan blanda y transparente, y vulnerable, y sentimental. Y me perturba perturbarme por tantas cosas, y también, a mi edad seguir teniendo tanto miedo del futuro, y a estas alturas, seguir sin saber quién soy, y a mi edad, ya sentir que el tiempo se va demasiado rápido, y a mi edad ser tan insegura, y a mi edad tener tantas ganas de llorar tan seguido. Me perturba que se me vaya la inspiración.


Me perturba ser patética y lo difícil que me es expresarme y llegar a un punto concreto cada vez que hablo, pienso y escribo. 
Ser parte de la borregada, y caminar lento junto a ellos. Ser pretenciosa y nublarme más. Ser más idiota y olvidar quién soy sin ni siquiera tener la más mínima idea de ello.


Cuando terminé de debrayar, me dí cuenta de que seguía sentada en el piso viendo el cuaderno, sólo que ahora me dolía la espalda, y veía borroso porque la capa de agua en mis ojos me estaba estorbando.
Entonces recordé que en realidad iba por un pedazo de cartón para Taekwondo, y llegué a la conclusión de que sí quiero que se acabe el mundo en el 2012 para no tener que decidir más cosas, y no sentir que el tiempo me corretea.


Lo último no tuvo sentido.
But i own a horse.

15 de febrero de 2011

Si me come un zombie.

Hace rato recordé lo abandonado que tengo mi blog.
Recordé cómo solía escribir cada tercer día sobre cualquier estupidez y las ideas me salían tan fáciles.
Pero supongo que ya llevo un tiempo en el que nomás no me fluyen las ideas, entonces cada post que hago es una mezcla deforme de palabras sin sentido.


Entonces supuse que ustedes, como buenos escritores me comprenderían y sabrían de lo que hablo; porque creo que a todos nos ha pasado algo así, un intento de bloqueo de escritor o alguna copia de eso; y de repente pasan meses y meses y nosotros seguimos sin escribir algo decente.


Pero entonces pensé ¿Qué pasaría si no vuelvo a escribir nunca más?
¿Si de repente me quedo ciega o manca y ya no puedo bloggear nunca más? ¿Qué pensarán ustedes? ¿Se acordarán de mí? ¿Opinarán que en este blog estoy haciendo demasiadas preguntas?
Supongo que supondrían que es un larguísimo bloqueo de escritor o que simplemente me aburrí y no publicaré nunca más.


¿O qué pasaría si me muero y no publico nunca más?
Pasaría lo mismo, pensarían que soy traficante de drogas y me cacharon, por lo que tuve que huir a la India. O pensarían que Saira me saboteó por completo y se robó mi vida y ahora pretende ser yo por TODOS lados.
¿Quién se encargaría de decirles que morí?
¿Quién se encargaría de postear en cada uno de sus blogs y decirles, Mystique está muerta? ¿O quién hackearía mi cuenta de blogger para escribir "Lamentablemente Mystique ha fallecido, se la comió un zombie, lo sentimos...Auf Wiedersehen"?
¿Quién se encargará (de nuevo) de decirme que estoy haciendo demasiadas preguntas?


Así que, para jamás, jamás dejarlos con la angustia de si estoy muerta, ciega, o manca, les diré qué haré: Si en 3 meses no publico, haré un mini-post que sólo diga "Sigo Viva" o cualquier otra muestra de vida; si pasa lo contrario y escribo "Estoy muerta" no me crean porque también sigo viva; pero si de repente dejo de publicar....Sí estoy muerta.
Llórenme y preocúpense.


En fin, una vez más esto no tuvo sentido alguno, pero siguen leyendo...espero.


PS: Sigo viva y feliz día del chocolate y los globos caros.

7 de febrero de 2011

Sobre más sueños zombies.

Sorpresa, sorpresa; vez más, mi obsesión por los zombies pasa a mi subconsciente.


Al parecer estaba en una casa, una casa con paredes grises y mesas de vidrio; estaba en una hamaca gigante, sostenida por las ventanas. Me balanceaba con el gatonejo, y desde arriba veía que pasaba un viejo amigo mío, comenzaba a gritarle que era un mamón y no sé qué cosas más; él sólo me observaba desde abajo.
Parece que, de tanto balancearnos (o de tan gordos que estábamos) tiramos la hamaca, pero increíblemente no sentí ni un poco de dolor.
De la nada llegaba mi ex maestro de informática al cuál yo odiaba tanto, y empezaba regañarnos por tirar la hamaca y finalmente nos corrió de esa casa.


Ya en la calle, estuvimos caminando y encontramos una casa abandonada con un pequeño patio que tenía rejas que parecían barrotes de cárcel; allí dentro había 3 zombies moviéndose torpemente. En los barrotes pudimos ver un letrero que decía "Cuidado con los zombies" y un par de especificaciones sobre su comportamiento; nosotros seguimos caminando sin darle importancia a los adorables zombies que gruñían por nuestros cerebros.


De repente ya era de noche y estábamos con un montón de personas en una casa grande sin muebles, gritando desesperadamente. A pesar de la noche, toda la gente se veía iluminada por algún incendio desarrollándose por ahí; pero a la gente no le preocupaba mucho, tal vez los zombies nos preocupaban un poco más.


Sólo podía ver a montones de personas matando zombies y siendo mordidas; por alguna razón en ese momento, me dí cuenta de que estaba soñando (Lo cual es muy raro que me pase) y sin pensarlo más, me dije "Bueno, estoy soñando, así que no debo luchar tanto, me voy a dejar morder a ver qué tal se siente; nada más que no se me olvide que estoy soñando". Enseguida salí de la casa sin muebles y caminé entre los zombies sin que me hicieran nada.
Carajo, ¿tan adorable/invisible soy?
Para sentirme muy badass, quise darle un puñetazo en la cara a uno de los no muertos, pero como en mis sueños y en vida real el mundo onírico conspira en mi contra y nunca consigo fuerzas suficientes para golpear, sólo pude lanzar un manotazo pitero mientras el zombie me ignoraba.


Pero yo no me iba a rendir, y como mi propósito sí era que me mordieran los malditos, llegué a la casa del anuncio raro para encontrarme con que la reja ya estaba a la mitad y para descubrir que los 3 zombies ya no estaban.
Cuando me acerqué más, vi que había un poco de sangre en el piso. Como era mi sueño, sabía que era sangre de zombie y que eso me convertiría en uno de ellos, así que me la empecé a comer.
Yummy, i know.


Mientras me concentraba en tragarme toda la sangre que estaba en el piso, noté que se acercaba Espíritu y segundos después, llegó Pann; yo les contaba mi plan sobre volverme zombie; ellos me miraban tristemente y el momento se convertía en un cliché más meloso que un pastel relleno de caramelo con trozos de chocolate y cubierta de mermelada con doble azúcar, cerezas en almíbar y adornos de azúcar glass.
Tengo hambre.


Espíritu seguía mirándome tristemente y yo le pedía que se cuidara mucho, que cuidara al gatonejo y no pelearan, le confesaba que era mi mejor amiga y le pedía que luchara; enseguida la abracé despidiéndome. En cuanto crucé miradas con Pann, ya no pude hablar, así que me resigné abrazándolo únicamente.
Evidentemente, para ese entonces ya se me había olvidado que estaba soñando y todo se convirtió en un momento dramático y melancólico, hasta que volteé a mi derecha y vi a la hermana del gatonejo parada junto a mí mirándome. Yo le decía que me caía bien.
Ella, Pann, y Espíritu se fueron para huir de mi transformación y a matar más zombies. Entre los gritos desesperados de la gente idiota, y los gemidos graves y fuertes de los zombies, era muy difícil distinguir algún sonido individual. Yo me quedaba dormida.


Cuando despertaba, después de un par de horas, me encontraba al gatonejo con su hermana; ella no tenía piernas, se las habían mordido/cortado/mutilado, pero estábamos seguros de que se las podríamos pegar igual que a una muñeca.
Al fondo del patio destruido y lleno de sangre había una puerta, entramos y era un cuarto vacío, destruido y lleno de polvo. Decidimos entrar, el gatonejo cargando el tronco de su hermana y yo las piernas, por separado, claro.


Mi incomparable inteligencia me decía que debía apagar las luces para no llamar la atención de los zombies, así que apagaba todo lo que podía; pero el gatonejo las prendía de nuevo diciendo que no valía la pena. Al parecer el tenía una irremediable actitud suicida que ni sus desgarradores ojos verdes lograron salvar.
Escuchamos un golpe en nuestra puerta, yo estaba segura de que eran los no muertos y de que ya habíamos valido...cerebros; pero él quería abrir por morbo. Finalmente abrió la puerta, y sí, poco a poco se acercaba una manada de zombies metiendo sus dedos olorosos por la puerta.


Por alguna razón lograba empujarlos y golpearlos; salía del cuarto, encerrando al gatonejo y a su hermana (por su bien).
Los zombies seguían ignorándome, y yo seguía caminando entre ellos mientras les mentaba la madre.  
Unos cuantos pasos adelante, me encontraba a Palafucks y le preguntaba con enorme curiosidad "¿Ya te mordieron?", a lo que ella, muy risueña contestaba que en efecto, ya la habían mordido, y me enseñaba sus dedos, que ya más bien eran huesos llenos de sangre coagulada.
Nos reímos como tontas e hicimos un high five. Al parecer el hecho de ser mordidas, o en mi caso el hecho de comer sangre de zombie, nos ponía tremendamente felices. Entrábamos con la manada aterrorizada.


Al fondo de la casa junto al incendio que todos seguían ignorando, veíamos a una niña y un niño de alrededor de 13 años, disparándole a los podridos con un revólver con una perfecta puntería, riéndose y divirtiéndose.
Cada vez veíamos menos personas y más muertos y aún más no muertos. Lo último que recuerdo que vi fue cómo un joven vertía el cerebro putrefacto de un zombie sobre el pecho abierto de un anciano, mientras éste levantaba su cabeza y tomaba aire como si le hubieran echado un balde de agua fría o lo acabaran de resucitar.
Después sólo veía como si una cámara recorriera todo el lugar y escuchaba una canción de metal; casi creí que aparecerían los créditos de una película.


Y entonces desperté, primero sintiéndome muy badass por soñar con zombies tan elaboradamente; pero después me sentí patética al darme cuenta de que cuando intento matar/golpear zombies, no lo logro, y cuando me propongo convertirme en uno de ellos no me muerden, tomo su sangre y no me convierto.
FML.



26 de noviembre de 2010

Sobre carreras y zombies.

Hace un par de semanas, subía las escaleras de mi reclusorio escuela junto a Pann y mi amiga a quien desde ahora llamaremos Espíritu.


-"Creo que sí me voy a ir a área 4". Dijo Espíritu, de la nada.
Estamos en la época donde se acerca la fecha en la que tenemos que escoger un "área" por eso de la universidad y esas cosas, entonces la mayoría de la gente está dudando sobre a lo que se quiere dedicar por el resto de su vida.
-"No, vete a área 2. ¡La química es hermosa!" Replicó Pann para continuar con nuestra grandiosa plática preparatoriana sobre áreas y carreras.
Yo también pensaba irme a área 2, pero como buena mujer indecisa, ya no tengo idea de lo que voy a estudiar.
Carajo, hace algunos meses estaba totalmente segura de que quería estudiar medicina.
-"Yo ya no sé a qué me voy a dedicar" Dije, mirando hacia el piso; guardé silencio unos segundos y continué "No, esperen, tengo la mejor carrera de todas: Voy a ser asesina de zombies". Dije mientras mataba con mi metralleta invisible a la bola de niños abercrombie que subían por las escaleras junto a nosotros.
"Tienes problemas" Dijo Pann, después de mirarme unos segundos.
"Me lo han dicho" Dije sonriendo.


Y definitivamente sería una de las carreras más divertidas. ¿Quién no quisiera dedicarse a matar zombies?
Pero como aún falta mucho para que los zombies nos invadan (porque eventualmente lo harán, claro) decidí algo mejor: Voy a ser asesina, asesina a sueldo.
Me pagan por matar gente, genial ¿no?. Sólo requiero de un poco de creatividad y discreción, y así conseguiré el mejor trabajo de todos. Ya puedo imaginar mis asesinatos.


Asesinato #1
Bien, soy principiante, nunca antes he matado a nadie, necesito algo simple y fácil, que no llame mucho la atención, pues no tengo mucha experiencia y no quiero terminar en la cárcel.
Uso guantes de látex, un gorro y ropa oscura. Llego a la casa de la víctima, la investigué, es un hombre que vive solo, trabaja en el aeropuerto por las mañanas, sufre de trastorno bipolar, trata su problema con cápsulas de litio, es obsesivo compulsivo, tiene un gato; por alguna razón alguien quiere que lo mate y me pagará por eso. Bien por mí.


5:30 am, se acaba de ir al trabajo, brinco la reja de su casa y saco la copia de la llave de la puerta principal que guarda bajo el tapete. Entro.
Siempre tiene un empaque de cápsulas de litio en su mesa de noche, por alguna razón separa sus medicamentos en varios botes y los toma según la hora del día que sea; ese es su bote para la noche.
Saco todas sus cápsulas de ese bote y las pongo en una bolsa de plástico, guardo la bolsa. En seguida meto otras pastillas en su bote, el número exacto de pastillas que tenía antes, pero esta vez son pastillas de cianuro.


Tan sólo 50g de cianuro serán suficientes. Ese hombre se tomará sus pastillas por la noche, y en los siguientes 50 minutos comenzará a tener dolor de cabeza, náuseas, mareos, debilidad, para finalmente sentir como sus células empiezan a morir, se le dificultará cada vez más respirar, se sentirá pesado, se pondrá azul poco a poco hasta que finalmente muera lentamente de un paro respiratorio.


Pagaría por quedarme a ver cómo muere, cómo deja de respirar, cómo se desespera, o simplemente podría hacerlo, escondiéndome en su casa, en algún lugar estratégico.


Vuelvo al día siguiente para cerciorarme de que esté muerto, meto el cuerpo en una bolsa de la basura y días después lo entierro en Tijuana.




Volveré con más asesinatos.

12 de noviembre de 2010

Sofía.

Ya que es época de zombies (y que no tengo ideas para publicar sobre algo decente), recordé un pseudorelato que escribí hace un año para el blog de Blaine.


Verán, Blaine escribió Las Crónicas del Día Z, eran relatos sobre una invasión zombie (¡Qué novedad!) y en algún momento de obsesión decidí escribir un capítulo extra para Blaine.


Éstas son las partes de su relato, están al final de cada entrada.
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
Parte 6 ... ésta no la pongo porque es la que está abajo.
Parte 7


Espero haber puesto bien los links, en fin, el punto era que como no tengo nada mejor que publicar, voy a poner la parte que yo escribí para Blaine, sólo para entretener.


"Las crónicas del día "Z""
SOFÍA



Yo no conocí el mundo normal.

Bueno, lo que mis padres llamaban normal, pues para mí, esto siempre fue normal, vivir escondiéndome de los no muertos, estar encerrada en un cuarto las 24 horas, comer cada 3° día, esto es normal para mí, pues no conozco otro modo de vida.

Nací 3 años después de que comenzara la infección. Vivíamos en una pequeña pero resistente casa en el centro de Zacatecas.

Mi hermano mayor sí llegó a conocer el mundo “tranquilo”, como las cosas eran antes, pero era demasiado pequeño como para recordar.

No conozco la televisión, ni las computadoras, centros comerciales, fiestas, no conozco otros animales fuera de ratas, perros o gatos, no sé cómo es un león, aunque mi padre siempre me dijo que mi cabello era como el de ellos: ondulado y esponjado.

No tengo amigos, pues, jamás socialicé con nadie más que no fueran mis padres o mi hermano, sólo conozco mi instinto primordial de supervivencia.

Antes de todo esto, mi madre era abogada y mi padre médico, se amaban demasiado, mi hermano, Santiago, el siempre fue un gran protector y guardián de la familia, siempre siendo tan simpático, irónico, exterminando sin piedad a los no muertos.

Su mejor jugada fue hace unos 6 meses, estábamos hambrientos, lo más fácil de conseguir para comer eran hojas de los árboles o ratas. Teníamos árboles en nuestro jardín, todo por sobrevivir, el problema: el jardín estaba lleno de no muertos, podíamos escucharlos gemir, rascar las paredes y chocar sus putrefactos cuerpos entre sí. Por lo general yo casi no dormía pues me atemorizaba cada noche el hecho de estar rodeada de esas criaturas, y podrían entrar en cualquier momento, pero para Santiago eso no significaba nada, él no le tenía respeto a esas cosas, para el eran tan patéticas, insignificantes, por eso ese día decidió salir…sólo queríamos hojas de árboles.

Tomó un viejo machete y un enorme cuchillo de cocina, y echando un macabro vistazo hacia nosotros, con una tierna sonrisa dijo –“Ahora vuelvo”. Y salió.

Como cada vez que Santiago salía, yo no pude quedarme tranquila, escuchando matar a esos engendros, gritando, burlándose de ellos.

Santiago gritó.

Pero no fue un grito usual, lleno de su burla sarcástica, fue un grito de dolor, de desesperación, de auxilio. Sin pensarlo, abrí la puerta y me animé a salir para llegar hacia mi hermano, para ayudarlo. Los no muertos comenzaban a verme, estaban a unos pocos metros de mí, no me importaba, yo solo quería ir con mi hermano.

Pero sentí una mano que jaló mi brazo, yo no había logrado avanzar ni 3 metros, era mi madre que me miraba con terror y tristeza a la vez, ella repetía –“No Sofía, no vayas, no vayas, quédate, ya no podemos hacer nada”.

Mire hacia mi derecha, vi a los no muertos alrededor de Santiago, atacándolo, poco a poco se formaba un charco de sangre debajo de él. Estaba tan hipnotizada por la imagen que acababa de ver, que no noté algo peor.

Había llegado un no muerto por detrás de mi madre, su cara desfigurada, sus músculos descubiertos, sus piernas mostrando parte de sus huesos, y de inmediato mordió su cuello, la piel blanca de mi madre comenzó a pintarse de rojo, solo pude ver su mirada atemorizada, suplicando vida, y escuché su grito sofocado antes de que mi padre me metiera a la casa, no sin antes darle un balazo en la frente a mi madre.

Caí de rodillas y comencé a llorar, mi padre entró y se aseguro de haber cerrado con llave la puerta de metal. Mientras me abrazaba decía –“Calma ya, teníamos que evitar su sufrimiento, calma… y así pasaron las horas hasta que él se quedó dormido”.

Yo no pude dormir, por la tristeza, y por escucharlos afuera de nuevo, gimiendo y rascando, solo que ahora era diferente, entre ellos estaba Santiago.

-“¿Están felices bastardos? Se llevaron lo que más me importaba, ¿Están felices?” Susurré con furia mientras lloraba, lloré y lloré hasta que alrededor de las 7:00 am logre conciliar el sueño.

Pasaron 6 meses, solo estábamos mi padre y yo, nos volvíamos más cercanos cada vez, probablemente porque no había nadie más, platicábamos mucho y recordábamos juntos a mi madre y a mi hermano, intercambiando miradas desoladas para después cambiar drásticamente de tema pretendiendo que nada de eso nos afectaba. Como una niña pequeña, alguna vez le pregunté.

-“Sinceramente, ¿Algún día crees que todo esto acabe? ¿Crees que vamos a sobrevivir? Han pasado 20 años, algún día tendremos que enfrentar la realidad”.

Mi padre no supo responder, s
ólo comenzó a hablar de otra cosa.

Un buen día decidimos salir, ya casi no había zombies por aquí, quedaban unos pocos, se iban poco a poco pues mi padre y yo hacíamos el mínimo de ruido posible y nos manteníamos encerrados en el cuarto más lejano a la puerta, podíamos matar a los no muertos que quedaban con facilidad si éramos rápidos y agiles. Queríamos escapar, buscar sobrevivientes.

Cuando abrimos la puerta, inmediatamente los no muertos notaron nuestra presencia, mi padre tomó un cuchillo y yo un machete y tratamos de correr mientras nos perseguían, algunos torpemente arrastrándose y otros caminando con rapidez, mi padre y yo golpeábamos a quienes se nos acercaban, la adrenalina nos hacía atravesar sus sangrientas cabezas con más facilidad, de repente, y de la nada, mi padre se quedó atrás.

-“Ayúdame”. Susurró, un no muerto estaba encima de él, aún no lo mordía, corrí con todas mis fuerzas y pateé la cabeza de ese ser demoniaco quien sólo se entorpeció, pero le dio suficiente tiempo a mi padre para levantarse y correr.

-“Regresemos a casa”. Me dijo. Corrimos de regreso, pisando cadáveres y matando más zombies, estábamos a 5 metros de la puerta, y mordieron a mi padre.

Grité, grité desesperadamente, yo tenía demasiada rabia, rencor y tristeza hacia esos estúpidos seres que habían arruinado mi existencia, ¿No les bastaba con llevarse a mi hermano y a mi madre? Mientras gritaba, comencé a matar, o al menos dejar lisiados a algunos de esos seres, mientras mi padre entraba a la casa de nuevo.

Cuando yo también entraba me tropecé y me lastime el tobillo, me dolió demasiado, pero ya nada importaba, mi padre me esperaba tirado en el piso con mirada de desesperanza y derrota.

-“Sabes lo que tengo que hacer ahora”. Me dijo, yo trataba de no llorar, pero en cuanto corrí a abrazarlo, no pude más. -“Tienes que ser fuerte, tienes que luchar Sofía, por favor, lucha”.

Él tenía 2 pistolas, me dio una y me dejó cartuchos.

-“Te amo Sofía, no lo olvides jamás”. Me dijo mientras me abrazaba por última vez. Luego, salió de la casa, pasó medio minuto y escuché un único disparo. Supe que se había ido para siempre, y toda mi familia también, yo no sabía cómo continuar, cómo luchar.


Una semana después, decidí salir, simplemente salir, intentar escapar, llegar a un destino inesperado, encontrar a alguien, ver hasta dónde podía llegar sin morir, de todas formas, algún día tendría que morir.

Quedaban menos no muertos cada vez, yo miraba por la ventana, y fue ahí cuando sucedió, escuche el motor de un auto. Salí de casa cojeando aún por mi tobillo lastimado, quedaban unos 3 no muertos, solo les rompí la espalda, no podía hacer mucho.

Entonces vi ese camión, era un camión de ADO pero tenía pintadas con aerosol las siglas EFEM, se asomó un chico de unos 24 años, piel blanca y cabello café, y disparó en mi dirección.

Apenas pude esquivar esa bala, escuche que ese chico hablaba con alguien más, y el camión se detuvo…


4 de noviembre de 2010

Algunos años más tarde...

Recuerdo cuando era una niña de unos 6 ó 7 años, me encantaban los hámsters, no me gustaba comer, quería ser veterinaria, me preguntaba por qué había nacido yo y no alguien más, a cada rato me dejaba de hablar con mis "amigas", era callada, bien portada y lloraba por todo. Más que nada eso me definía.


Recuerdo que el tiempo para mí era lentísimo, y veía tan lejano el día en que cumpliera 10, 15, 20 años, veía lejano el día en que entrara a la secundaria, a prepa, el día en que llegáramos al 2010, 2011, 2012, el día en que llegara el apocalipsis zombie...


Recuerdo que al parecer no tenía nada mejor que hacer y debrayaba, como siempre, debrayaba e imaginaba.
Recuerdo que imaginaba cómo sería mi vida cuando tuviera unos 16 años, me imaginaba como una chica guapa, inteligente, delgada, madura, fuerte, y por alguna extraña razón siempre me visualicé peinada con una cola de caballo y con una playera negra de manga larga; sin embargo nunca podía imaginar mi cara, sólo recuerdo que creía que usaría labiales oscuros.


Me veía como una chica hábil, fuerte emocionalmente, feliz y agradable, alguien que caminaría sin pena, que correría con la ligereza de una pluma, que se detendría en la calle a dar vueltas por ahí, para después caer rendida al pasto y divertirse con las nubes, decía que para ese entonces, ya habría viajado a Europa, me habría enamorado con el alma, sería algo parecido a una princesa, sería una experta tocando la guitarra, podría ser actriz, ya sabría que sería de mi vida futura, tendría millones de habilidades, y ya habría realizado más de la mitad de las cosas que siempre había querido hacer.


 Veía todo eso tan lejano, creía que a los 16 años ya estaría a la mitad del camino de mi vida, porque yo sentía que podía morir en cualquier momento y que tenía que apurarme a hacer muchas cosas antes de morir. Creía que la adolescencia sería una etapa muy grande, de locura, risas y amores, mañanas anaranjadas y tardes rojas, una etapa algo patética que aún tardaría mucho en llegar, porque para mi el tiempo era eterno.
En lo que uno piensa cuando tiene 6 ó 7 años...


Hoy cumplo 16 años.


No soy tan madura, fuerte ni inteligente como creí que sería, uso colas de caballo y playeras negras de manga larga, no soy experta en guitarra, no soy actriz, sigo siendo muy llorona y ya no quiero ser veterinaria, estoy enamorada, ya viajé a Europa, no soy una princesa, soy más bien un zombie muy, muy raro, sigo siendo tímida y callada, soy feliz pero amargosa, camino sin pena, no corro con la ligereza de una pluma, ni me detengo a dar vueltas por ahí para dejar que el pasto me derrumbe y las nubes me distraigan, tengo habilidades y no he hecho ni la mitad de las cosas que siempre he querido hacer.


Sería un buen tiempo para comenzar, pero me decepciona darme cuenta de que he esperado tanto, supongo que con esto de cumplir años se cierra un ciclo, un ciclo personal más importante que año nuevo y esas cosas; un ciclo donde, de alguna manera, siento que puedo comenzar desde cero. O tal vez no.
Tal vez puedo comenzar desde cero cualquier otro día, pero supongo que un cumpleaños es más simbólico aunque no a todo mundo le importe, pero hey, sigo en este mundo, al menos para mí, debe ser razón para celebrar, aunque a veces mis cumpleaños pasan ligeramente desapercibidos hasta para mi, sin la sensación de "Hey, cumplo un año más".


Pero el punto es que a pesar del tiempo, aún no sé realmente quién soy ni qué rayos hago aquí, no sé definirme a mí misma, ni a mi felicidad ni mi tristeza, no sé si siempre seré lo que soy o si cambiaré para bien o para mal, y probablemente ni siquiera sepa lo que quiero; esas son unas de las cosas que quisiera descifrar, pero en fin.


Feliz cumpleaños, Mystique :)
Sólo porque es mi cumpleaños, espero que Frank por fin aparezca en el closet, o mínimo en el baño.

28 de octubre de 2010

Sólo un poco.

-"¿Por qué siempre parece que estás seria, enojada o deprimida?" Me preguntó mi alumna de 10 años interrumpiendo mi momento de quedarme ida.
-"Huh?"
-"Sí, parece como si siempre estuvieras enojada, además, ¿Por qué siempre te tienes que vestir de negro?"
-"Estás en tu clase de francés, no de psicología" Le dije, mientras la ignoraba y continuaba con mi clase.


Pero me dejó pensando. Ella también lo notaba y justo ese día 3 personas me habían dicho que ya no era feliz como antes. Bueno, minutos después me atacó con un plumón rojo que no se quita muy fácil (Ajá, así de grande es el respeto que me tienen mis alumnos) así que no sabría si confiar en su percepción.
El punto es que entre esas personas que me lo dijeron, está mi hermana.
Mi hermana me conoce mejor que nadie en éste mundo y por muy indiferente que yo sea, sabe cuando estoy feliz, cuando tengo flojera, cuando estoy triste, cuando estoy enojada, y basta una sola mirada para decirle que tengo hambre y sepa exactamente lo que quiero.


Así que para que mi hermana me diga que en mi tono de voz se nota una hueva impresionante, que mi cara se ve así-->> ¬¬  que le es difícil acostumbrarse a mis cambios, que cada día me aíslo más es porque en verdad es notorio.
¿En serio he cambiado tanto? ¿En serio se ha ido parte de mi felicidad?


Me recuerdo hace 6 meses, creo que soy muy parecida a lo que soy ahora, no pude haber cambiado mucho, o tal vez sí. Hace 6 meses era una chica más rosa que contaba calorías (hábito que perdí gracias a que me alimentaran como cerdo en una playa) caminaba por esos parques y le era más fácil reírse de la vida.
Un momento...justo ayer me dio un inmenso ataque de risa a media clase de matemáticas, supongo que no me es tan difícil reír... meh.


Pero, ¿Entonces cuál es la causa de mi ausencia de sonrisa y mi según amargura? ¿Decepción? ¿Pero de qué? Realmente no tengo razones. 
¿Crisis existencial? Mmmm, neh.
¿Falta de interés por...todo? Tal vez, digo, realmente nada me apasiona en estos momentos. ¿Qué me apasionará? ¿Los zombies? ¿Hacer sonidos de ballena, mono y aves a media clase? ¿Frank? ¿Dormir? En realidad no lo sé


Lo cierto es que no tengo buenas razones para ser así de amargosa, pero supongo que con el simple hecho de ser mujer, nos complicamos la vida y hacemos drama por todo, así que tal vez es así de simple: soy mujer.
Al final creo que sí soy una típica adolescente, una típica quinceañera que se encierra con su música, se aísla en su cuarto, responde con monosílabos y lo exagera todo.


Supongo que es normal ser amargosa de vez en cuando... Espero.


Extraño un poco a la chica de hace 6 meses. La chica que solía ser yo.
Sólo un poco.

10 de octubre de 2010

Frío muerto.

Sonrío.


Debo confesar que Octubre y Noviembre son mis meses favoritos del año, por eso del clima, festividades muertas, el otoño, lo hermosa que se ve la Luna en éstas fechas y esas cosas.


Amo esas temporadas Halloweenezcas-Día de muertos-Emonavidad (Aunque definitivamente, prefiero día de muertos), con adornos morados, negros y naranjas por todos lados, películas malas de terror en televisión abierta, estrenos de películas malas de terror en el cine, gente disfrazada, calaveritas de azúcar, máscaras en la calle, sensación de espíritus, arañas, árboles hermosos, intentar cantar mientras toco la guitarra, el aire...


Zombies! Películas de zombies, gente vestida de zombie, ambiente zombie :) 
Ginger Snaps!!


Amo el clima, aunque en las mañanas haga un frío que haga que mis dientes choquen, que me haga temblar como si fuera epiléptica, que no me deje dormir, un frío que me hace desear estar en la playa, pero luego me doy cuenta de que, me gusta el frío, ÉSE tipo de frío, es diferente, puede casi olerse.
Es aún mejor como a las 10 de la mañana, cuando el sol ya salió, nos cobija, pero no es más fuerte que el frío aún.
Me gustan las mañanas de Octubre y las tardes de Noviembre.


Amo como huelen estos meses, amo como se sienten.

8 de septiembre de 2010

Zombies!! Yay!!

























Hace unos meses, un amigo y yo al parecer no teníamos nada que hacer, y con nuestra gran emoción de que lleguen los zombies a nuestro planeta, se estrene Resident Evil (aunque no sé si me emociona más el estreno de Harry Potter) decidimos hacer una lista con pseudoconsejos ridículos para sobrevivir a un apocalipsis zombie.

Lección #1
Reglas y principios básicos de un apocalipsis Zombie .

  1. Bien, ha llegado la hora, los zombies existen, acéptalo.
  2. Si hay zombies por todas partes, significa que el gobierno no logró controlarlos. Están solos.
  3. Intenta juntar todos los recursos posibles en las primeras horas, es más seguro pelear en un supermercado con humanos que con zombies.
  4. No intentes revivir las estructuras sociales, éstas sólo te mantenían a salvo de humanos en épocas estables.
  5. Aprende a correr lo más rápido posible.
  6. Es un dato racista, pero, aléjate de los gordos, ellos generalmente mueren primero debido a sus pocas habilidades físicas.
  7. Aprende a usar armas, una shotgun sería muy útil, úsala solo cuando sea necesaria, no desperdicies balas para hacer más heroica tu huida.
  8. Todo lo que veas será feo, así que acostúmbrate.
  9. Sólo podrás estar relajado cuando estés seguro de que no puedes ser atacado en donde descansas.
  10. ¡No pongas reggaeton! Está comprobado que entorpece a los humanos y enfurece a los zombies. Si buscas inspiración usa un buen rock, eso te ayudará psicológicamente.
  11. Ya que pasó el tiempo ¡Libérate! Es el fin del mundo...diviértete.
  12. Lo mejor es conseguir un vehículo blindado que pueda pasar entre los restos y otros vehículos.
  13. Siempre asegúrate de que no puedan regresar, remátalos.
  14. Diviértete, juega a ver quien mata más zombies.
  15. No duermas, a menos que tengas una persona a tu lado vigilando mientras duermes y tú vigiles mientras él duerme.
  16. Si tu mejor amigo, o familiar fue mordido...¡Dispárale!
  17. Tapa todas las entradas te tu guarida/cuartel/refugio/sótano.
  18. Si fuiste mordido...suicidate.
  19. Cuando no hay ruido es que algo malo va a pasar.
  20. Si ves a algún zombie policía/militar, revísalo, puede tener, armas, munición, granadas...
  21. Ten un buen equipo de sonido en tu carro, así puedes escuchar el mejor rock/metal al máximo :)
  22. Si sabes artes marciales, kung fu, karate, box...no intentes pelear con zombies.
  23. No te pongas a rezar, no servirá de nada, solo perderás tiempo.
  24. Si ves a un reggaetonero caminando por la calle, dispárale aunque no esté infectado, probablemente te asaltará.
  25. Los zombies no son rápidos, así que puedes correr, y tardarán en alcanzarte.
  26. Si eres mujer y encuentras un grupo de hombres, lo más seguro es que te violen, es tu decisión ir o no con ellos.
  27. No vivas en una casa hecha de madera, los zombies son fuertes.
  28. Siempre consigue alimentos.
  29. Siempre ten un objeto pesado, filoso, etc, contigo.
  30. No trates de ser Milla Jovovich, no uses ropa diminuta ni uses tacones si piensas correr.
  31. Asalta una farmacia y consigue alcohol, algodón, y jeringas...podrían ser útiles.
  32. Actúa como humano, no quieres que otro humano te confunda con un zombie y te mate.
  33. Diviértete, crea nuevas formas de asesinar zombies.
  34. El sonido de los disparos atrae zombies.
  35. Nunca nada será como Resident Evil.
  36. ¡Quema zombies, es divertido!
  37. No te drogues ni intentes drogar zombies...mientras estás desprotegido.
  38. No tienes muchas esperanzas de sobrevivir si tienes problemas en las rodillas.
  39. ¡Ahoga zombies! No pueden nadar.
  40. Haz un zombiecorrido :)
  41. No te esfuerces en cosas innecesarias, cada vez comerás menos y tendrás menos energía.
  42. Si se te acerca de más un zombie...ya moriste.
  43. ¡No te embaraces!
  44. Consigue suficientes municiones y no dispares a lo idiota.
  45. Nunca confíes en la gente.
¿Dudas, sugerencias, más consejos?

...Y ya que mi amigo está desesperado por visitas en su página....SPAAAM!!!

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