30 de septiembre de 2010

No te equivocaste de blog.

Sí, al parecer los cambios radicales llegaron para invadir lo que era "Mystique Dama de la Luna" quien al aburrirse del look emo de su página, decidió que era hora de cambiar algunas cosas, así que, resaltemos lo obvio.


Evidentemente, ésto ahora es "Me quejaría, pero... meh" casi sin razón alguna, sólo porque... meh.
La esencia es la misma, yo escribiendo cualquier cosa, y ustedes leyendo, o pretendiendo que lo hacen, así como ésta entrada sin sentido para la cual ya no tengo nada mejor que decir.


En fin, después, de 4 días de editar, no decidiéndome por un template decente, un header que combinara y una Bio que dejé hasta el final, aquí están los resultados, ja.

25 de septiembre de 2010

Glad i didn't die.

Y volví a soñar.


Con la luz entrando por la ventana, con las flores pálidas y la inofensiva lluvia, con tus ojos que destellan por la Luna.
Con tu mirada, tu mirada eterna, tu mirada cariñosa, tu mirada triste, tu mirada que se encontraba guardada en esos ojos hermosos, esos ojos, que por fortuna, me miraban a mi.


Soñé con abrazarte eternamente, soñé que esas tardes duraban por siempre, soñé con libertad, soñé que los prejuicios no existían, soñé con ver la Luna junto a ti, con recorrer las playas sin miedo a nada, soñé con la música a todo volumen mientras reposabas junto a mi.


Allí estaba esa melodía, estabas tu, y estaba mi alegría.



23 de septiembre de 2010

Sueños de estatuas.

No recordaba mi sueño raro hasta la última vez que volví a pasar por allí.
A pesar de que paso muy muy seguido frente a ese edificio, hasta hace poco, recordé el sueño recurrente que solía tener cuando tenía 6-7 años aproximadamente.


Verán, el mencionado edificio es un Templo de Mormones cerca de mi casa, muy grande, hecho de mármol y con hermosos jardines, nunca he entrado, evidentemente, pero en mi sueño podía verlo con tantos detalles y tan claramente que parecía real.


Todo era blanco y elegante, no había pinturas en las paredes, nada, el interior también era de mármol, había muchas habitaciones completamente vacías, pero recuerdo haber recorrido un pasillo largo, para después llegar a unas escaleras que no contaban con más de 10 escalones, subiendo eso, había 2 estatuas, o algo así, una mujer y un hombre.


Eran cono siluetas nada más, no tenían cara y eran de un color blanco-transparente, estaban allí, paradas, pero de alguna manera, yo sentía la mirada malévola de la estatua-mujer (sí, aunque no tuviera ojos) y descubrí que me quería matar (supongo que lo descubrí telepáticamente, porque la estatua-mujer ni hablaba, ni se movía ni nada) pero con mi conocimiento nato, yo sabia que esas estatuillas sólo podían ser asesinadas con hielos, y mágicamente, pero sin necesidad de un "Accio hielos" yo tenía una cubeta con hielos en mi mano derecha, y comenzaba a atacarlos con eso, pero no, no morían, parecían acercarse a mi cada vez más.
Entonces yo despertaba.


Sí, lo soñé unas 3 veces, pero era un ambiente de sueño muy extraño.

20 de septiembre de 2010

Sighs.

-"Nunca creí entender realmente a la gente que decía estar deprimida"
Me dijo, con sus ojos de almendra tristes, entrecerrados sobre su cara, que ahora lucía tan delgada, tan esquelética, sin siquiera una sonrisa que la pudiera ensanchar. 
Yo permanecí en silencio.


-"Se tiene que tocar fondo para comprenderlo realmente, es un dolor inmenso. ¿Te has sentido así alguna vez? ¿Has tocado fondo?"
-"No lo sé..." Dije en una voz bajísima que ni yo escuché.
-"No te lo deseo jamás" Dijo, mirándome fijamente a los ojos.
Sus ojos se enrojecieron, sólo los cerró con fuerza y suspiró enérgicamente.
Yo seguía observandolo, ya no sabía qué decir.
-"Ya entendí, ya no digas nada, ni te disculpes" Dijo con una risa irónica y ligeramente burlona -"Sé feliz"


Y me quedé allí con la sangre que se me iba a los pies.
Perdón.






Increíble cómo hay cosas que pueden mejorar, y después volver a empeorar en tan poco tiempo, ja...

18 de septiembre de 2010

Uno de esos días.

En una de esas mañanas, donde todo huele diferente.


Ésas que sin razón te hacen sonreír, una de esas mañanas donde el sol no te molesta, cerrar los ojos es placentero, y el pasto es más intenso de lo que suele ser. Incluso te dan ganas de bailar, de saltar, de acostarte bajo la lluvia, de recordar esos viejos tiempos, las tazas de café, las miradas eternas, esos ojos iluminados, las caminatas por el parque, y tardes en soledad.


Esas mañanas donde el viento parece acariciarte, casi abrazarte junto con ese olor a canela, todo parece valer la pena, donde pareces respirar vida, donde lo que más quieres es poder abrazar a ése alguien más, incluso el sol parece poder tocarte, no quemarte, solo rozarte con sus cálidos dedos, creando un ambiente de libertad, todo parece ser esperanzado.


Una de esas mañanas donde sabes que todo estará bien, no sólo lo sientes, tienes la certeza,  donde nada te preocupa, las gotas acarician tu cuerpo, juntándose con tu piel, todos los labios parecen estar hechos de miel, y hasta las flores más secas, llegan a ser las más bellas que hayas visto en toda tu existencia.


Una de esas mañanas que quisiera se repitieran más a menudo...

15 de septiembre de 2010

Grinch Septembrino.

Estoy cansada de escuchar "Bicentenario" por todos lados.
Tequila, pozole, tacos, fiestas, banderas, comida grasosa, gente ebria y gente muerta.


Ojalá mañana ya nadie se acuerde de que existe esa palabra.

11 de septiembre de 2010

Donde reposa el cambio.

Siempre decimos que la gente cambia.
Que se alejan de nosotros, que prometen cosas que sabemos que no van a cumplir, pero que se agradece al menos el intento de esfuerzo. Y siempre notamos la vieja manera en que hablaban, las cosas que decían, los viejos gustos, y lo que son ahora.


A veces decepciona, a veces agradecemos, pero la mayoría de las veces le tememos al cambio, porque nos encariñamos con la persona que conocemos, no con la que se va a convertir.


Pero nunca nos damos cuenta de cuando nosotros mismos cambiamos.
Claro, porque, somos nosotros, y es lento el cambio, así que jamás lo notamos, pero con el tiempo, y eventualmente, cambiamos.


Y sí, somos nosotros quienes nos alejamos, no los demás, bueno, para los demás, son ellos y no los otros. Algo así, pero se entiende ¿no?


Y no me di cuenta de la manera en que cambié yo hasta ayer-hoy que pensé en eso, y me comparé con quien era hace un año.  Esa chica que realmente no sabía de lo que se trataba todo (meh, sigo sin saber) con un pensamiento diferente al de ahora, con pequeñas ideas que se veían más escondidas, deseos sin revelar.


Y es verdad que me he amargado (más) que mi manera de hablar ha cambiado, que mi mirada ya no es la misma, que mi sonrisa ha cambiado, que mi andar ya no va pausado, que no pienso lo mismo que antier. Que me río de cosas que no me darían risa, que ya no me importan otras que antes sí, que la melancolía es cada vez más recurrente, que no veo lo mismo que antes creí, que nada está aclarado, pero igual, sigo aquí.


Aunque se cambie para bien o para mal ¿Quién es quién para juzgar? ¿Qué está bien y qué está mal? 


Me di cuenta de cuánto extraño a algunas personas, de otras que creí importantes y dejé de extrañar, de las que no quiero que se vayan nunca.
Pero hay algo cierto, creo, que por más que alguien cambie, siempre permanece la esencia, eso que hace que tú sigas siendo tú, pero hay cosas que deberían de irse.
Me di cuenta de que a pesar de todo lo que he cambiado, y la distinta imagen que doy, en el interior, sigo siendo la chica tímida, insegura, miedosa, soñadora, vulnerable, frágil y sentimental que siempre fui.


Hay cosas que nunca cambian.